Valentina Piquerez: “Nuestro foco siempre estuvo en la comunidad de Sinergia”

14 abril, 2016 | Por | Comentar

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Uruguaya, diseñadora industrial de profesión. Realizó estudios en design thinking e innovación en Barcelona, donde conoció y se enamoró del mundo de la economía colaborativa y la cocreación. Desde hace dos años dedica la mayor parte de su tiempo y energía a la gestión de Sinergia Cowork, el primer espacio de cowork en Uruguay. También es impulsora en Montevideo en CreativeMornings.

Sinergia Cowork abrió sus puertas en 2014, siendo el primer coworking de Montevideo, ¿Cómo ha evolucionado el espacio y la escena coworking en la ciudad en estos años?

El espacio ha evolucionado de forma constante. Desde las personas que lo habitan, el equipo, los servicios que ofrecemos o la distribución del espacio físico. Nuestro foco siempre estuvo en nuestra comunidad. A partir que ellos y sus necesidades, que evolucionan, vamos acompañándolos y transformándonos en el camino. Parte de innovar es conocer a las personas, observar, cambiar, probar y rehacer. En eso estamos.

Cuando comenzamos apenas se hablaba de coworking en Uruguay. Ya existían casas compartidas por freelancers amigos, generalmente desarrolladores, que habían viajado y conocido el modelo mientras trabajaban en EEUU o Europa. Gestionaban el espacio entre todos pero no eran espacios coworking como lo percibimos desde Sinergia: un lugar que habilita buenas prácticas, contenidos de valor para el emprendedor y una comunidad comprometida que colabora generando valor.

A día de hoy ya abrieron otros tres espacios de coworking en la ciudad. Había una necesidad latente de que existieran estos espacios de encuentro. Siguiendo con la tendencia global, la oferta de espacios de coworking en la ciudad seguirá creciendo. Esto hace crecer el rango de opciones y ayuda a que personas con distintos perfiles puedan sentirse identificadas y encontrar el lugar que se adapte mejor a sus necesidades. Nos encanta que esto pase.

-¿Qué buscan las personas que se acercan a Sinergia Cowork?¿Qué encuentran?

Las personas se acercan buscando separar su rutina de trabajo de la rutina doméstica. Quieren conocer a otras personas, salir del aislamiento, contagiarse de un buen ambiente de trabajo. Muchos vienen porque quieren mejorar su productividad y enfocarse; otros para poder reunirse con sus clientes en un ambiente innovador. ¿Por qué se quedan? Porque se encuentran con una comunidad de la que formar parte, compuesta por personas apasionadas por lo que hacen, muy diversas en edad, background y disciplina de trabajo; tolerantes y respetuosas, con ganas de sumar y contagiar el espíritu de que en Montevideo sí se puede. Se quedan porque vienen a trabajar motivados.

El espacio en ese sentido dispone de elementos que facilitan este ambiente: existen áreas diferenciadas para trabajar en distintas modalidades como oficinas privadas, escritorios flexibles, escritorios fijos, standing desks, etc… y también existe espacio para no trabajar. El sótano cumple esa función con una cocina, el comedor y la zona de juegos. Es un espacio donde se generan la mayor parte de interacciones entre los miembros de la comunidad.

Las personas comienzan a trabajar juntas, a transferirse conocimiento, a colaborar, porque se da una alineación en valores que se evidencia en la convivencia diaria. Eso hace que se generen vínculos más fuertes de trabajo e incluso amistades y hasta parejas. Juntos aprendemos a escuchar y a ser escuchados y eso es fundamental para evolucionar como empresarios y como personas. Creo que el coworking nos hace volver a confiar en el otro y nos enriquece como sociedad.

-¿Cuántos miembros tiene Sinergia Cowork en la actualidad?¿Cuáles son sus perfiles?

La comunidad está compuesta por unas 250 personas con perfiles muy diversos: ingenieros, desarrolladores, diseñadores, ilustradores, artistas, comunicadores, productores, contadores, abogados, economistas, etc. El promedio de edad está sobre los 28 años y el 40% son mujeres. Algunos son freelancers, otros están creando su startup o ya tienen sus empresas consolidadas.

La mayoría de las personas viven las cercanías del barrio y casi todos en Montevideo. Se acercan muchos expatriados que vuelven al país para darle una nueva oportunidad y también aumenta el número de extranjeros, nómades digitales que están en la ciudad temporalmente y entienden el valor de pertenecer a una comunidad. Los últimos meses convivimos con 2 grupos de Remote Year, un programa que gestiona viajes para nómades digitales. Fue una gran experiencia de intercambio cultural, y todo sin moverte de la ciudad!

-En Sinergia disponéis de un programa de incubación, ¿Nos podrías comentar cómo funciona y cuál es su interacción con el resto del modelo del espacio?

Es una de las pocas incubadoras multipropósito que hay en Uruguay. El programa de incubación tiene una duración de nueve meses y se realizan dos convocatorias al año, seleccionando los proyectos de empresas latinoamericanas con mayor potencial innovador y de escala. La Agencia Nacional de Innovación e Investigación de Uruguay (ANII) es un ente que viene generando un fuerte cambio a nivel ecosistema emprendedor: realizó un llamamiento a incubadoras hace dos años y tiene varios programas en los que se puede acceder a capital semilla.

El diferencial de la incubadora es el mismo que nos caracteriza al coworking: el foco está en la persona, el trabajo es a medida. Tenemos una red de mentores y asesores que acompañan a los emprendedores en todo el proceso, reciben apoyo práctico y tienen la posibilidad de acceder a medios de financiación e inversores. Durante todo el proceso reciben cursos de formación específica para que incorporen nuevas metodologías.

El coworking ofrece a los incubados el valor de pertenecer a la comunidad más innovadora de emprendedores uruguayos, teniendo al alcance de sus manos todo tipo de colaboradores para sus proyectos: se han creado equipos de trabajo de miembros de Sinergia alrededor de los proyectos que traen los incubados. El estar acompañado es fundamental ya que el emprender suele ser un proceso muy solitario. Estando en el coworking no hay forma de estar mal, todos en algún momento caemos pero siempre hay alguien que nos ayuda a levantar.

-En el movimiento coworking a nivel global se habla mucho de la sostenibilidad económica de los espacios, ¿Es rentable un coworking?

Creo que es rentable, pero no como un negocio inmobiliario, por lo menos para la mayoría de los espacios de coworking que alquilan el local en el que trabajan. Los costos fijos son muy altos y el mantenimiento es constante. El crecimiento del movimiento coworking y la competencia es cada vez mayor, por lo que los espacios de coworking deben esforzarse cada vez más en dar un servicio diferencial. Hoy en día ofrecer un espacio para trabajar no es un valor por si mismo y cada vez lo será menos.

Hay que sacarle el máximo provecho a las instalaciones instaladas y a los tiempos ociosos del espacio, buscando la receta justa en la que las personas de la comunidad, que entiendo como el principal valor, se sigan sintiendo como en su casa y puedan realizar la actividad para la cuál pagan, que es trabajar.

Ayuda mucho tener una buena relación de colaboración con el resto del ecosistema que rodea al coworking, ser núcleo de encuentro y saber aprovechar el grandísimo valor de compartir el día a día con tus usuarios. Mantenerse observador a los comportamientos de las personas y escucharlos: tener una buena comunicación es fundamental. El conocimiento exhaustivo de nuestros miembros es la clave para crecer y mantenernos vigentes. Es necesario buscar nuevos servicios que se puedan ofrecer para aumentar la propuesta de valor y la rentabilidad del espacio. ¿Quiénes son nuestros usuarios? ¿Cómo nuestros usuarios podrían tener una mejor experiencia? ¿Cuál es nuestro capital humano? ¿Qué hacemos bien? Hacerse esas preguntas mantiene viva una empresa.

Hoy en día la tendencia está llevando al Coliving, que es una respuesta integral a un problema que estaban teniendo los nómades digitales, un perfil de persona que cada vez es más importante en la economía de los espacios coworking. Trabajar y viajar al mismo tiempo es un nuevo estilo de vida que habilita la era digital, es una puerta que se abre y que requiere nuevas soluciones y allí el coworking tiene que mutar para adaptarse a esta modalidad. Que la única constante sea el cambio.

-Ser el primer coworking en Montevideo no ha debido resultar sencillo, ¿Cuáles han sido los principales retos a los que os habéis enfrentado?

Al principio el generar la cultura del coworking. Que las personas entendieran de qué se trataba: cuando comenzamos no parábamos de recibir curriculums de personas que pensaban que éramos una especie de agencia que estábamos ofreciendo trabajo. El uruguayo no es muy amigo del idioma inglés por lo que la palabra cowork rechinaba bastante y lograr que la ciudad se apropiara del término fue nuestra primer barrera. Fue un trabajo de evangelización.

Luego el generar confianza, el entender que las ideas no se roban: se construyen o se destruyen, pero lo mejor que podemos hacer es compartirlas. El animarse a compartir con desconocidos y convivir en armonía parecía algo imposible.

En cuanto a la dinámica del espacio, lo que más nos costó (y seguimos trabajando) es la comunicación interna. Cuando descubrimos que las paredes del baño eran todas perfectamente ilustrables con tizas, convertimos esos espacios en zonas de noticias. Además, fomenta la comunicación interna entre las personas y habilita a la confianza creativa: en la soledad del baño, todos nos animamos a sumar una frase o terminar un dibujo colectivo. Otra herramienta que funcionó para nosotros fue el Slack, porque promueve el intercambio entre las personas de forma totalmente autogestionada, ayuda a organizar el trabajo en equipo y la agrupación natural de las personas por intereses. Si bien tiene sus contras, nos ayudó a cohesionar la comunidad.

-Además de formar parte del equipo de Sinergia, organizas CreativeMornings/Mvd, ¿Nos podrías explicar cómo funciona el evento y cuál es su objetivo?

El evento sucede una mañana de viernes al mes, es gratuito y abierto a la comunidad montevideana. Se trata de un desayuno y una charla inspiradora de un creativo local. La temática del mes es la misma en las 139 ciudades del mundo que hoy llevan a cabo CreativeMornings..

En Montevideo se escucha mucho que acá “no se puede”, que en el Montevideo gris no pasan cosas y que nos conocemos todos. Son mitos que nos repetimos una y otra vez, con la imagen de un lugar que fuimos pero no somos más. Son cada vez más las personas del mundo que eligen vivir acá, son cada vez más los jóvenes que eligen quedarse. Si bien en Montevideo estamos a uno o dos grados de separación (en vez de seis), muchas veces no sabemos lo que hace el otro y la humildad que nos caracteriza hace que se mantenga en secreto. Muchas veces admiramos lo que sucede fuera y no nos damos cuenta que ese gran diseñador que está en la revista inglesa es nuestro vecino. El objetivo es activar a las personas que buscan vivir de forma creativa, darles impulso para comenzar a HACER, compartiendo experiencias, conociendo a personas distintas y conectando en un encuentro íntimo y real que conecta a las personas y las estimula a la acción.

-¿Qué papel crees van a jugar los espacios coworking en la educación de las generaciones futuras?

Los modelos educativos de hoy en día están obsoletos, no están pensados para las personas del siglo XXI. Hoy en día se precisa estimular mucho más al alumno y enseñar desde la acción, desde el ensayo y error.

Pienso que tenemos la responsabilidad de educar ciudadanos del mundo y eso es lo que sucede en un coworking. Aprendemos a convivir en armonía rodeados de personas distintas a nosotros, de distintas partes del mundo, aprendiendo desde la diversidad, la tolerancia y la equidad. La convivencia y la transferencia de conocimiento que se da en estos espacios forman a las personas de una forma integral y holística.

La experiencia de los amigos de Ecuador de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) es una iniciativa interesante que tiene que ver con esto. Tuve el gusto de conocer el proyecto y a sus creadores en la GCUC South America que se realizó en Sao Paulo en marzo. La UPS incorpora el coworking dentro de la estructura universitaria para desarrollar un ambiente que promueva la formación en un entorno de investigación, experimentación, trabajo multidisciplinario y redes de contacto. Se suman la docencia y la investigación para responder a problemas sociales y con ese foco, se enseñan herramientas para solucionarlos. Así, se rompe la estructura de la carrera para poner en el centro los problemas, involucrando a los alumnos con la sociedad y dándoles una razón para aprender, más allá del deber formal. Creo que va por ahí.

-Tras haber residido en España, ¿Qué diferencias has percibido entre los espacios coworking de ambos países?

Las principales diferencias que encuentro son la variedad de propuestas, la cultura de colaboración y el clima de los espacios. En España el ecosistema parece estar mucho más evolucionado, existen cientos de coworking spaces y cada vez son más especializados. En Uruguay estamos inaugurando Sinergia Tech que es el primer FabLab del Uruguay y está enfocado para los makers, por lo que vamos transitando ese camino. En cuanto a cultura de colaboración me refiero a la economía colaborativa y la cantidad de plataformas que existen para que las personas compartan bienes y servicios. Ya es parte de cómo las personas se relacionan y consumen. Acá aún estamos en pañales: hay muchas trabas culturales y burocráticas por derribar.

El clima está dado por las personas y su cultura, que lo definen todo. Acá estamos acostumbrados a compartir el mate desde chicos, somos cercanos y cariñosos, muy críticos y un poco más desordenados. Las personas hacen al lugar y se percibe la atmósfera al entrar. No creo que haya un espacio coworking igual a otro.

Algo que le diría a una persona con ganas de abrir un coworking es que no hay una receta, y que si bien el modelo se repite, hay una parte que debe quedar abierta a que la comunidad la termine de diseñar, una especie de meta coworking.

-Con las noticias de inversiones multimillonarias, aparición de nuevas redes o especialización, el coworking está cada vez más en la boca del ciudadano de a pie ¿Dónde ves a Sinergia Cowork dentro de 5 años?

Veo a Sinergia en varias partes de la ciudad, del país y de la región: más cerca de las personas. El coworking es un servicio de cercanía, las personas son cada vez más conscientes de la huella que dejan al transportarse y del tiempo de calidad que pierden por hacerlo. Imagino que Sinergia seguirá especializándose, siguiendo el camino del nuevo Sinergia Tech y seguirá mutando. También creo que se acercará más al entorno educativo, ofreciendo más herramientas para emprender.

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Categoria: Coworking, Entrevistas

Sobre el autor ()

Cofundador de @Nexudus, software para la gestión de espacios coworking. Ilustrador de #cowodoodles, galería visual sobre el coworking.

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