Coworking Híbrido: ¿El futuro del coworking público?

14 abril, 2015 | Por | 20 Comentarios
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Foto: Rob Bye

Hace unos días Vanessa Sans me pidió que le diese mi punto de vista sobre un documento que estaba preparando para una formación política que se había interesado en el coworking y sus problemas. Lo que os dejo aquí es una versión extendida de mi aportación al documento.

Una de las polémicas que planea constantemente sobre el sector es la existencia de espacios públicos de coworking. Iniciativas que son vistas por un elevado porcentaje de gestores como competencia desleal por parte de las administraciones.

¿Cual debe ser la función de un coworking público? Esa es la pregunta clave.

Siempre he creído que el sector público debe resultar una alternativa para los ciudadanos que necesitan un servicio que el sector privado no puede proporcionar.

Si pensamos a quienes no podemos llegar creo, a riesgo de equivocarme, que lo primero que nos viene a todos a la cabeza son aquellos freelance o startups que inician su actividad, pagan un peaje muy alto: no suelen poder permitirse trabajar desde un coworking. Un coworking público sin embargo, con unas tarifas muy por debajo de mercado les puede ofrecer el servicio, pero al hacerlo las administraciones están haciendo dumping (1) contra sus propios ciudadanos.

Colaboración entre Coworking Público y Privado

Propongo que asumamos el reto de convertir el coworking público en un aliado de la iniciativa privada.

En la pasada Coworking Europe Conference comenté cómo creo que debería modificarse el funcionamiento de los espacios de coworking públicos tal y cómo hoy los concibe la administración, pero lo dejaré por escrito aquí por si alguien lo lee y decide aplicarlo (y si necesita ayuda ya sabe cómo encontrarme). Un coworking público debería ser un espacio donde un profesional permanezca un máximo de un año al precio público fijado para ese servicio. Una vez finalizado ese periodo deberá abandonar el espacio y no podrá volver hacer uso de ese o cualquier otro espacio público de similares características durante 4 años. Llegado este momento se le entrega al coworker una lista de espacios privados donde puede continuar su proyecto (así como los links a los principales directorios existentes donde localizar el resto de espacios). En esta lista estarían aquellos espacios que hubieran suscrito un convenio standard que proporcionaría a los coworkers que provengan del espacio público un precio reducido durante 6 meses adicionales. No me crucifiquéis aun; recordar, es como el último portátil de Apple: si no os gusta no lo compréis. El descuento es el mismo para todos, nadie obliga a nadie, y las reglas del juego son iguales para todos. Si te parece buena idea, quieres participar en el proyecto, y tener la posibilidad de ganar nuevos miembros, hazlo. Con este sistema todos ganan: el sector público puede ejercer su tan cacareada función de dar soporte directo a los emprendedores, y no sólo eso, sino que a coste cero extendería su influencia seis meses. Las iniciativas privadas reciben un flujo extra de coworkers y seis meses después de su incorporación se convierten en coworkers standard. Los coworkers obtienen un servicio a precio público durante doce meses más un servicio privado con un precio de transición durante seis meses más. Cómo os decía: todos ganan, nadie fija precios o nada parecido, hay transparencia,… todos felices.

Pero me voy a mojar un poco que sé que os gusta. Hacer lo que hace Barcelona Activa (por poner un ejemplo) no me parece ético. ¿Porqué? Porque ofrecen algo etiquetado como coworking de manera opaca: el precio del servicio no aparece en la web, los requerimientos son vagos, hay una tremenda falta de información. Iniciativas de estas características provocan suspicacias de todo un sector y además hace que algunos nos preguntemos en qué medida es coworking real.

Pensando en todo esto se me ocurrió una alternativa, una manera diferente de abordar la creación de un cowoking público. ¿Y si no hiciera falta crearlo porque ya existe? ¿Y si en lugar de dedicar edificios vacíos a duplicar lo que ya existe estos se destinaran a otros servicios que no están adecuadamente cubiertos? Por otro lado si la administración cree que todas las necesidades de los ciudadanos están ya atendidas siempre pueden alquilar los espacios vacíos a empresas privadas e ingresar dinero en las arcas públicas.

Coworking Híbrido

Seguro que ya imagináis cual es la estrategia que visualizo, pero dejadme que lo escriba: Creemos un coworking público en los espacios privados existentes.

Coworking Híbrido: Un sistema de coworking público basado en una red distribuida mediante la cual el talento se extendería por todo el territorio, en lugar de concentrarse artificialmente en centros que los aíslan del exterior, beneficiando al mismo tiempo al resto de la sociedad y a negocios locales.

El funcionamiento sería muy simple. Los coworkers recibirían una beca destinada a cubrir la cuota o una parte de la misma del espacio de coworking que elijan libremente según sus preferencias y que participe en el programa. Cada usuario podría disfrutar de esa ayuda durante un periodo y cuantía concretos. Iguales para todos. El proceso estaría supervisado por la administración. En este sentido se me ocurren no sólo sistemas de control old school sino que, lo ideal sería combinarlos otros propios del siglo XXI como beacons para garantizar que se está empleando con respeto el dinero de los contribuyentes (a veces conviene enfatizar este hecho por el uso que se hace de él). En caso que un receptor de la ayuda (coworker) incumpliera los requisitos mínimos la perdería, del mismo modo que lo haría un espacio si incumpliera el convenio. Yo iría más lejos y sugeriría un contrato que garantizara un umbral de calidad suficiente para proporcionar COWORKING en mayusculas a los coworkers. También solicitaría a los espacios participantes que colaboraran con la iniciativa realizando un descuento cuando el coworker deje de recibir la ayuda para ofrecerle una transición más suave. Sería un esfuerzo pero, al fin y al cabo, habrías recibido dinero público durante 12 meses.

Creo que este sistema evita duplicidades, ahorra costes, ayuda a los coworkers y a los espacios privados a la vez que potencia la competencia para ofrecer el mejor servicio posible. Seamos sinceros, no he realizado un estudio de costes en profundidad pero me atrevería (casi) a asegurar que es mucho más barato que el actual sistema. Además resulta evidente que tiene una ventaja difícil de batir: es 100% flexible y permitiría a la administración ajustar la cuantía a las posibilidades económicas de cada ejercicio.

Sigo creyendo que el sector público debe llegar donde las iniciativas privadas no pueden. Creo que eso es posible y cómo me comentó Nerea Guinea de CO&ART Donostia cuando le pasé este artículo para que le echara un vistazo no soy el único que lo cree. Mientras terminaba el artículo me he llevado una grata sorpresa, ya que parece que lo que propongo no es tan descabellado como podíamos pensar, pero ya sea tal como lo he planteado, o con otro sistema mejor, el reto es hacerlo realidad, y hacerlo sin perjudicar a nadie.

(1) Los puristas me dirán que este concepto sólo se aplica a suministradores extranjeros. Para mi el concepto es más amplio y se puede aplicar a cualquiera que por su origen o naturaleza juegue con unas reglas distintas a las iniciativas existentes en un sector.

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Categoria: Coworking, Noticias

Sobre el autor ()

Marc Navarro, Strategist & Constructor de Comunidad del Crec. Consultor de coworking freelance, colaborador en Zona Coworking, y ponente habitual tanto en las Coworking Spain Conference como en las Coworking Europe Conference. Marc formó parte del equipo de _settlers_ que a finales de 2011 empezaron a buscar localizaciones para conceptualizar y construir lo que hoy es el Crec. Diseñador Industrial de profesión advierte que ahora se ha pasado al lado oscuro y diseña servicios.

Comentarios (20)

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  1. Andrea dice:

    Muy buen post! Coincido contigo en un 100%! La falta de ocupación de los coworkings en España se debe en gran parte al tema económico: Los autónomos van muy justos de dinero para pagar las cuotas de la seguridad social… y mucho más les cuesta pagar un espacio en un coworking.

    En un mundo perfecto, lo ideal sería tener cuotas de autónomo razonables… pero como eso no va a pasar, es más factible hacer lo que propones y facilitar la inserción de miembros en los espacios… y ya que hablabas de Barcelona Activa, se me ocurre que las formaciones que hacen en su sede, las pueden hacer desde los coworkings… qué opinas?

    Un placer leerte, un beso!

    Andrea.

  2. Gemma dice:

    Hola, nosotras tenemos un coworking en Alzira y me ha parecido una idea genial el hecho de combinar el coworking público son el privado. Lo único que no acabo de ver es qué pueden pensar de los precios los coworkers que ya están establecidos. Estos pagan una cuota superior y pueden pedir el mismo trato que los públicos. En cualquier caso enhorabuena por la iniciativa!

    • Marc Navarro dice:

      Hola Gemma,

      Cuando inicias un proyecto de estas características, al introducir nuevas “normas del juego”, es inevitable que alguien se pueda sentir perjudicado. Del mismo modo que lo puede hacer realizar algún tipo de campaña de captación ofreciendo una tarifa reducida a los recién llegados. En mi experiencia, esto no ocurre si estás dando un servicio de calidad: nuestros miembros suelen entender que debemos seguir creciendo.

      Cuando implementamos cualquier estrategia para ganar miembros, lo que hacemos es beneficiar directamente a la comunidad: obtiene variedad y aumentamos las posibles sinergías que se pueden desarrollar al incorporar personas que le aportan valor (evidentemente es trabajo nuestro velar para que esto sea así). Si añadimos valor a la comunidad y además esos ingresos extras revierten en una mejora del espacio, le damos estabilidad (ser miembro de un espacio económicamente inviable preocupa a los coworkers), o benefician de otro modo al grupo pienso que minimizamos lo negativo y maximizamos lo positivo. Si por el contrario esta acción se percibe de modo que sólo sirve para empeorar sus condiciones: pagar más que otro, estar más “apretados”, tener menos recursos, en definitiva perder calidad… hablando claro: la habremos liado.

      Unas normas del juego transparentes y buscar incentivos de todo tipo para los veteranos o para aquellos que aportan más que nadie a la comunidad marcarán la diferencia en el breve espacio de tiempo en el que las nuevas normas sean un elemento extraño.

      Un abrazo y muchas gracias por la pregunta, me ha encantado poder ir un poco más allá con el concepto.

  3. Marc Navarro dice:

    Hola Andrea,

    Pienso que en términos generales la administración parte de un concepto erróneo tratando de recaudar más y más ofreciendo a cambio unos servicios en los que la relación coste/calidad no suele salir bien parada. Tienden a crecer, a ofrecer más pero no mejor y con unos costes estructurales cada vez más grandes tratando de recaudar más ahogando la economía de un país. Y cuando se hacen recortes son siempre a costa de las personas, ya sean privados o personal público.

    Hay que racionalizar, optimizar y dejar atrás la cultura de cortar cintas para entrar en una era de colaboración en la que cómo nos cuentan desde iniciativas que son ya una realidad cómo la de la colaboración entre Espacio Convento y el Ayuntamiento de Badajoz.

    En resumen: SI, pero hay que pensar diferente.

    Besos para ti también :)

  4. Buenasss

    Llevo la gestión de un espacio Coworking en Abrera, y después de leer tu post, tengo que decir que me ha encantado!! No me parecen, en absoluto, ideas descabelladas.
    Son tremendamente positivas. Esta nueva visión optimizaría los recursos, tanto a iniciativas privadas, públicas, y por supuesto a Coworkers.
    Otro tema diferente es que lo sepa entender, también, la Administración pública.

    Saludos

    mariajose

    • Marc Navarro dice:

      Hola mariajose

      Creo que debe haber un cambio de mentalidad por parte de las administraciones. Pasar del más más: cortar más cintas, ofrecer más servicios y acabar cargando de más de impuestos al ciudadano es en mi opinión una pésima estrategia que nos ha llevado, por poner un ejemplo, a uno de los sistemas contributivos para freelance más nefasto de Europa.
      Es necesario un cambio de mentalidad, pero las instituciones no pueden hacerlo solas. Cómo ciudadanos tenemos el deber de recordarles lo que queremos y cómo profesionales tenemos la posibilidad de tratar de que vean una manera diferente de ver las cosas.

      Un abrazo,
      Marc

  5. Un articulo muy interesante. Mi opinión es que el hibrido entre coworking público y privado es totalmente posible, además de muy distintas maneras.
    Nosotros somos un coworking en Torrelodones en la sierra de Madrid, (Coworking La Solana), el edificio en el que nos encontramos es un palacete de 800m2 que es municipal, fue restaurado completamente por el ayuntamiento y luego salió a concurso la explotación como centro de coworking durante 6 años con condiciones de alquiler muy beneficiosas.
    En estos 6 años tenemos que montar un espacio, atraer clientes, eventos, empresas… y además tener beneficios; realizamos una inversión que tenemos que rentabilizar y que además dentro de 6 años pasara a manos municipales. Es por ello que nosotros tenemos que marcar los precios para que sean atractivos pero también para que nos generen beneficios; la competencia con los espacios de coworking de la zona es totalmente normal e incluso permiten que el movimiento coworking sea mas conocido y atraiga más clientes a sus espacios.
    Este es un modelo que, como decías, permite aprovechar los edificios vacíos municipales, crea un movimiento empresarial en la zona, introduce un concepto nuevo en poblaciones pequeñas y que a largo plazo crea un espacio empresarial municipal ya establecido.
    Ya llevamos un año de actividad y creo que ha sido un acierto espectacular por parte del ayuntamiento.

    • Marc Navarro dice:

      La verdad es que estos últimos días se me han acercado algunas personas (en persona o online) y me han comentado que o les gustaría, o han intentado (con y sin éxito) llevar a cabo iniciativas imaginativas alrededor del coworking con el sector público. Al final, de lo que a mi parecer se trata es de buscar soluciones imaginativas que mejoren lo existente y permitan ofrecer un servicio que no entre en conflicto con aquellos que juegan con unas normas distintas (las de las iniciativas privadas).
      Por lo que he visto en vuestra web (y por lo que me han contado de vosotros) creo podríais ser un ejemplo de esa originalidad que reclamaba a la hora de afrontar la creación de un espacio en colaboración con las instituciones, y si en este caso como dices el acierto hay que atribuírselo al ayuntamiento pienso que es aun una mejor noticia.
      Muchas gracias por compartirlo.

  6. José Antonio dice:

    Hola me llamo José Antonio. Hace poco he abierto un coworking en Zaragoza. La idea que propones en el artículo me parece muy buena, tan buena que la pusimos en marcha con mi socia y hermana.
    Hicimos una reunión con los coordinadores de uno de los tropecientos coworking públicos que hay en mi ciudad, después de contarle tu idea, la cual, le pareció genial, nos comentó que existía un pequeño gran problema, el de siempre, el ayuntamiento sólo tenía el control de ese coworking, los otros 4-5, ya pierdo la cuenta, tienen administración privada (esto ya lo sabíamos).
    Hago un paréntesis para explicar lo que ocurre, ejemplo real que está ocurriendo de manera vergonzosa aquí: edificio público que nos cuesta a todos una millonada que tiene un uso “X”, no saben que hacer con él y acaba siendo un coworking, este durante un año o dos permanece público hasta que mi ayuntamiento lo pone a concurso y se lo queda un privado por un precio ridículo, para su explotación cómo coworking, además hay un banco detrás y una compañía muy fuerte.
    Finalizando, nos dijo que a ella le parecía bien pero que el resto de coworking de la red pública, los llevaban empresas privadas y debíamos hablar con ellas, y como creo que son 3 años lo máximo que puede estar una persona en un coworking público y aquí hay 3-4, van migrando y fin. Difícil que podamos crear una lista y en algún momento estos decidan venirse ” a la privada “.
    Sólo me consuela saber, y a su vez me da pena, que la gente está regular en esos coworking, ya que, meten a mucha gente, tienen problemas con internet, y aunque los precios son muy asequibles, no me cabe ninguna duda, subirán, es imposible administrar esos edificios, con un precio tan bajo por coworker, y que esas empresas, que no piensan en un coworking como tal, quieren ganar dinero.
    De todas formas no tiramos la toalla y enhorabuena por el artículo.

    • Marc Navarro dice:

      Hola José Antonio,

      Gracias por unirte a la familia. La verdad es que tu historia es un ejemplo de lo que está sucediendo con el “coworking público” pero la respuesta resulta demasiado compleja (o quizá simplemente larga) para publicarla como un comentario. Creo que en breve publicaremos un artículo al respecto 😉

      • José Antonio dice:

        Tienes toda la razón, y discúlpame, quise desahogarme y las palabras salieron solas. Resumir siempre es bueno.
        Gracias a ti por el artículo.

        • Marc Navarro dice:

          Hola José Antonio!

          Me refería a mi! Es decir que responderte a tu comentario requería por mi parte mucho más que una respuesta corta en los comentarios. Estoy en ello lo prometo, sólo que no soy todo lo rápido que querría.

          Un fuerte abrazo y prometo que como tarde te comes los turrones con otro artículo en Zona Coworking creado a partir de tu comentario 😉

  7. Mario dice:

    Hola,
    felicidades por el blog y por el artículo.
    Cómo ves instalar coworkings en las bibliotecas públicas? Soy bibliotecario.
    La idea sería ayudar a los emprendedores pero claro también queremos que sea un servicio sostenible. Me parece buena idea eso de que al principio se pague muy poco y luego se incremente o se limite el uso para dar paso a otras personas que lo necesiten. Por otra parte, cómo puede la Adminsitración ayudar a comercializar los proyectos que nacen en el coworking?
    Gracias!

    • Marc Navarro dice:

      Hola Mario,

      Pienso que tanto las aulas de estudio, como las bibliotecas deberían concentrarse más en el trabajo en grupo y menos en el individual ya que encontrar un rincón en casa para estudiar o leer es más sencillo que encontrar un espacio para estudiar o trabajar en grupo.

      Creo que es una buena idea pero no sólo por lo anterior sino porqué podríamos aprovechar infraestructuras ya existentes y darles un doble uso optimizando el uso de recursos públicos.

      Si tuviera que crear un sistema así lo haría de la misma manera que lo haría en uno público convencional. En lugar de construir un edificio entero o rehabilitarlo para convertirlo en un coworking público, sólo habría que hacer algunas modificaciones estructurales para poder combinar ambas actividades, a menos que se alternaran en franjas horarias distintas, o el espacio ya dispusiera de zonas suficientemente aisladas para que ambas actividades pudieran convivir.

      En cuanto a como promover la comercialización de los proyectos creo que a día de hoy los espacios de coworking llevan a cabo multitud de estrategias para difundir el trabajo de los miembros de su comunidad, por lo que no sería muy complicado hacerlo desde otros espacios. El problema es saber qué queremos y hasta donde estamos dispuestos a llegar, porque para hacer lo que propones se requiere personal y por tanto supone un coste.

      Un abrazo,

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