Empresas con vocación de permanencia

3 junio, 2013 | Por | Comentar

El pasado 29 de mayo pasó por Madrid Moncho Ferrer, el hijo de Vicente Ferrer, creador en 1969 de la fundación que lleva su mismo nombre.

Tuvimos el privilegio de poder hablar con él. Comentaba que la Fundación nació para quedarse “con vocación permanente”, ya que hay algunas ONGs que se forman para la realización de un proyecto determinado y una vez cumplido los objetivos se disuelven. Éste no es el caso del trabajo de esta Fundación, que ha  ido cambiando a lo largo del tiempo adaptándose en cada momento a las cambiantes circunstancias.

Foto: Carme Esteve

Esta diferenciación también se puede realizar en el mundo de la empresa. Un emprendedor si pretende conseguir que su empresa perdure en el tiempo, tendrá que tener en cuenta:

  • Una serie de valores y formas de actuar que vayan más allá del corto plazo.
  • La realización de análisis periódicos sobre el medio y largo plazo, cosa que en una cultura tan acostumbrada a pensar en el corto, no está exento de dificultad.

Volviendo a la charla con Moncho Ferrer, ante la pregunta de si alguna vez le llegó a abrumar el tamaño de la Organización, hay que tener en cuenta que comenzó de una manera muy pequeña con objetivos bastante básicos.

-¿Abrumar?

-Sí, ¿alguna vez has tenido miedo de la dimensión que estabais alcanzando?

– Miedo, no. Miedo Nunca. Lo que siento es responsabilidad.

El papel de las empresas en la sociedad es fundamental, un emprendedor debe de ser consciente de ello. A las empresas con vocación permanente, se les debería pedir responsabilidades en su forma de actuar. El “todo vale” no puede ser la receta para este tipo de empresas.

Además, ningún proyecto de altas miras puede alcanzarse con miedo. Así que si estáis comenzando a emprender, tened confianza en vosotros y en el proyecto y no permitáis que el miedo os limite.

Por último,  Moncho Ferrer explicaba que en Anantapur, el pueblo de la India en donde comenzó a trabajar su padre hace más de medio siglo, hay gente que ya no necesita ayuda, lo cual además de una gran satisfacción les permite centrarse en otros proyectos. Los objetivos fueron creciendo y cambiando. Comenzaron por alimento y educación, siguieron por la sanidad y continuaron por el emprendimiento de las mujeres.

El corto plazo, es siempre prioritario, hay que pensar en la facturación, en las ventas del producto, en los problemas puntuales que puedan aparecer en cualquier parte del proceso y apuntalarlo rápidamente.

Pero hay que sacar tiempo para analizar el medio y el largo plazo de forma sistemática, ya que nos permite identificar los cambios que se van produciendo y también adelantarnos a posibles cambios de paradigma. Lo que de seguro es un diferencial que tendremos que aprovechar.

Adaptarse al terreno y a las circunstancias de cada momento, es realmente lo que hace que una empresa pueda crecer. La capacidad que una empresa tenga de tener visión, ser versátil y de poder cambiar rápidamente adaptándose a las circunstancias, es lo que podrá hacer que sea “permanente”.

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Categoria: Emprendedores

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